Precisamente esta lluviosa noche.
Mi destino, el misterio, el hombre.
Fue esta y no otra la noche
En que el sendero que recorro se bifurcó hacia mi nombre.
Fue esta y no otra la noche
En que no pude soportar el universo.
Fue mi perdida congoja, mi pálido aliento
El que sumiso, apagado, fascinado,
Divisó desde muy lejos el humilde cielo,
El pequeño panorama, la gran montaña
De los sueños, del desierto, de la mañana.
No hay en el mundo dos hombres iguales,
Declara un inquieto poeta,
Mas, ¿hay en el mundo dos hombres si quiera?
¿Existe el mendigo, existe el rico, existe el anacoreta?
¿Soy yo, yo, si quiera?
Él es la creación de un ser exageradamente imaginativo. (L)
ResponderEliminarexisten sólo en esas aquellas noches.
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