¿Cómo lograr comprenderte si no me hallo a mi mismo? Te entiendo… soy el número dos de tu lista pero por favor no me llames así, no me hables así; yo simplemente te observaré en silencio. ¿Cuántos golpes podré recibir en la noche de mi funeral? Si supieras que con el último cigarrillo al amanecer te pienso. ¿Y Tú? 200 latidos y golpes no precisamente del corazón que me hacen recordar que con la calma y el silencio no puedo aprender, solo el ruido me enseña. Te hago una pregunta… ¿Cuántos corazones tienes? Con uno me haces daño, con el otro te ríes de mí… Piénsalo. Con cierta voz de franqueza te diré únicamente cuando te odio, pero francamente te amo y me pasa que no puedo sostener más el cuaderno, me arde la piel, me desvanezco al sol.
Dame más cerveza, no me interesa cuán intoxicado esté, quiero tu voz, quiero usar todo de ti a mi favor. Me preguntas que cuántos años tengo. Qué importa, solo importa los que me quedan por vivir. Vivir preguntando ¿Por que sufrir si te tengo a mi lado?, sin embargo mi corazón anda preso tras las rejas de tus mentiras.
¿Sabías que cuando la luna se ríe, el mar se lamenta de haberte conocido? Con cierta sed de venganza, le cederé la palabra al sol pero antes le preguntaré ¿Será el ser lo que en realidad es? ¿O será simplemente ser lo que se es lo que vale?
Al mirarte siempre de reojo, no seré capaz nunca jamás de mirarte de frente, me preguntaré ¿Por qué el destino siempre se empeña en ponerme a tu lado?, ¿Cuántos usos reales pueden llegar a tener los sueños?
Qué buen efecto tiene el aguardiente… realmente te veo cerca, ilusiones que se van, descansan pero nunca volverán. Ahora me digo y repito una cosa; no quiero ser ni hacer nada en la vida… tan solo extrañarte. Si, fuiste mala conmigo… y como lo disfruté.
Aquel día me lo preguntase, y tan sólo te respondí ¿Para qué saber tu nombre? Es lo que menos me interesa de ti, aunque te pido perdón si algún día sufriste, lloraste o te pusiste triste, jamás fue con intensión.
No quiero hablar, no quiero quedarme callado, quiero un vaso de whisky, un cigarro y tu presencia. No quiero dejar de fumar, no quiero dejarte ir. Siento un veneno en el corazón, con antídoto en la cabeza. Siento que es rico enloquecerse, es rico odiarte. Existiendo tantas letras en el abecedario y sólo me sale un te amo, qué difícil olvidarte, pero más aún lo es recordarte.
Bésame, solo así conocerás el dolor, al odiarte, solo finjo que te amo. En el humo del cigarro veo tu rostro suplicando mi amor eterno. De tantas voces que escucho a diario, la tuya es la única que recuerdo ¿Qué pasará? Solamente quiero darte cariño en exceso pero entiendo que eso lleva su proceso. ¿Me amas? Lo que sale de tus labios, mis oídos no lo comprenden, jamás lo han hecho. Es la verdad de todo.
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